Entre el 24 y 27 de febrero viví una de las experiencias más increíbles de mi vida, viajar a Laponia, “sentir” el frío de verdad, ver las auroras boreales, probar un Alfa Romeo Stelvio y Giulia sobre un lago totalmente congelado, cenar en un hotel iglú, probar la carne de reno… experiencias que, gracias a Instagram, quizás no hubierado disfrutado jamás.

Los 20 grados bajo cero no son nada cuando se superan con ilusión. Os dejo algunas de las fotografías de mi experiencia. Espero que os gusten.