Entradas

Cuatro días recorriendo la Bretaña francesa visitando ciudades como Rennes, Vannes, Dinan y Saint-Malo

Una aventura a través de la cuenta de Instagram de @kainxs

Cuando Edu @edu_pixel me dice que tiene previsto realizar un viaje a la Bretaña francesa y que cuenta conmigo para acompañarle en una nueva aventura, no dudé ni un instante en aceptar su invitación ¡Me iba a hacer fotos!

Era la primera vez que el Comité Regional de turismo de Bretaña realizada una acción basada en influencers españoles en Instagram y yo era uno de ellos, todo un honor.

No iba a estar solo en esta aventura, iba acompañado de Carles Almagro @carlesalmagro, Óscar @oscar_bcn, Isa @akanita7  y Edu @edu_pixel, todo un equipo preparado para darlo todo durante cuatro días con fotos, vídeos e historias infinitas en Instagram.

Instagram Kainxs

El jueves 5 de julio salimos en avión desde Barcelona con destino al aeropuerto de Rennes en un vuelo directo con Vueling y en el Café Albertine nos esperaban Maud del Comité Regional de Turismo y Cynthia de “Destination Rennes” para explicarnos lo más importante de la ciudad y sus lugares imprescindibles.

Café Albertine Rennes

Rennes es una ciudad joven, con muchos estudiantes, la octava ciudad universitaria de Francia, dinámica, dedicada principalmente a los servicios y es la capital de la región de Bretaña. Es conocida por sus casas medievales con fachada de entramado de madera y su catedral.

Nuestra primera parada fue en el Showroom-Boutique French Blossom” un lugar donde artistas y diseñadores de la ciudad venden sus productos y también es una tienda online. Con seis años de experiencia, se iniciaron con 20 diseñadores y ahora cuentan con 100. Genial concepto de tienda.

Showroom-Boutique French Blossom

Nos dirigimos a la Plaza Saint Michel que tiene un encanto especial con las fachadas de sus edificios que desafían la gravedad con sus líneas dobladas totalmente y son de madera. Es una plaza siempre llena de vida.

Rennes Plaza Saint Michel

De allí paseamos por sus calles hacia la nueva Exposición de la Colección Pinault ‘Debout!’ (¡De Pie!) en el Convento de los Jacobinos que estará hasta el próximo 9 de septiembre de 2018. Es una meditación sobre el destino individual y colectivo del hombre. Las obras expuestas ilustran los eventos claves que cambiaron el rumbo de la vida del artista o de la humanidad. Se reproducen la grandes crisis militares, económicas y humanitarias del siglo XX e inicios el XXI invitándote a reflexionar sobre tu capacidad de mantenerte ¡De Pie!

Entre las obras que pudimos contemplar destacaría las de Thomas Houseago, Thomas Schütte, el hiperrealismo de Duane Hanson, Adel Abdessemed, Jack & Dinos Chapman y sus 30000 esqueletos pequeños de soldados y la  estatura de Hitler de rodillas mirando a la pared de Maurizio Cattelan.

 

Parada obligatoria para comer es en una “Crêperie”. Estuvimos en la “Crêperie La Saint-Georges”. En Europa se tiene conocimiento de la existencia de los “Crêpes” desde el siglo XIV con su receta compuesta por harina de trigo, huevo, sal, agua y vino. En Bretaña se tiene constancia también desde esa época y se convirtieron en un símbolo de la tradición bretona. Se pueden tomar dulces o saladas (Galette) y hay innumerables combinaciones.

Creperie Le Saint Georges Rennes

Por la tarde, visitamos el Parque Thabor, uno de los más bellos de Francia. En sus 10 hectáreas puedes encontrar un jardín francés, un parque inglés, una cueva, un quiosco de música, una pajarera y una excepcional rosaleda con más de 2000 variedades distintas.

Desde allí caminamos por las calles de Rennes, toda en ebullición hasta el lugar de nuestra cena “La Table de Balthazar

En nuestra primera noche, estuvimos alojados en el Hotel Campanile de Rennes.

La segunda jornada de nuestro viaje tenía como destino Cancale y Saint-Malo. Desde Rennes por la “Route de la Corniche” o “Ruta de la Costa” llegamos a Cancale en una hora con una distancia de 70 km. Contábamos con un vehículo de alquiler para realizar todos los desplazamientos lo que nos daba total libertad y comodidad.

Cancale, la perla de la Costa Esmeralda, ya era conocida, desde los tiempos de los romanos, por sus ostras planas que poseen un gran contenido de yodo y que tuvimos la suerte de degustar en el mercadillo junto al faro que abre los 365 días del año.

Puedes comprar las otras a partir de los 5€ la docena, te las abren y en el paseo marítimo puedes comerlas con un chorrito de limón. ¡Muy importante! La tradición dice que debes lanzas las conchas al mar así que ¡imaginaos la montaña de conchas que se ha generado allí!

Si te gustan las ostras éste es el lugar indicado y siempre acompañadas de un buen vino blanco. Muchos expertos coinciden es que las ostras de Cancale son las mejores del mundo por su sabor derivado de la riqueza del plancton de la cercana Bahía del Mont Saint-Michel.

Por cierto, nunca antes me había atrevido con las ostras y ésta fue la primera vez que las probé, estaban muy buenas. Puedes verlo en este vídeo de IGTV AQUÍ

Nos dirigimos desde Cancale a “La Punta du Grouin”  que es la punta costera entre la bahía del Mont Saint Michel y la Costa Esmeralda de Saint-Malo. Hay unas vistas increíbles desde allí y, justo enfrente, está la isla de las Landas que, por su forma, recuerda la espalda de un dinosaurio. Esta isla está protegida al ser una reserva ornitológica y botánica donde anidan numerosas aves: cormoranes, ánades de Belon, gaviotas… ¡es un escenario de película!

Después de una sesión de fotos interminable, nuestro siguiente objetivo era conocer Saint-Malo desde el mar con un pequeño barco que nos permitiría obtener las mejores vistas de la ciudad amurallada.

Desembarcamos en Saint-Malo y comimos en el restaurante Le Bulot

Grégoire de la Oficina de Turismo nos acompañó en todo momento dándonos explicaciones de la historia de la ciudad. Visitamos las murallas, sus playas, calles, escaleras, terrazas, tiendas.

Cenamos en el Hotel Les Charmettes, en el paseo marítimo, disfrutando de una puesta de sol espectacular que realzaba aún más la belleza de la ciudad.

Atardecer en Saint-Malo

Desde Saint-Malo nos dirigimos a la ciudad de Dinan a unos 40 km donde nos alojaríamos en el Hotel Le Château para descansar y estar a punto en la tercera jornada de nuestra visita a la Bretaña.

En Dinan disfrutamos de unos rincones maravillosos: su casco histórico, sus casas de entramados de madera y sus calles adoquinadas, su castillo y muralla, la Torre del Reloj y su puerto. Puedes ver un vídeo de IGTV AQUÍ

Degustamos una deliciosa comida en el restaurante “La Popote de Flochon

Desde Dinan salimos rumbo a Vannes donde nos separaban 120km. Tiene muchas razones para acabar en “s” por tener tanta variedad: capital de Morbihan, es un puerto deportivo, una plaza fortificada, una ciudad medieval, una ciudad de arte e historia, con muelles bordeados de árboles y casas del siglo XV.

Llegamos a la hora de cenar y lo hicimos en el restaurante “L’Eden”. Nos dio tiempo a pasear por la explanada del puerto y los barrios viejos de St. Patern

Nos alojamos en el hotel Best Western Plus Centre Ville. Un hotel con habitaciones amplias, bien situado y con un desayuno correcto.

Nuestro último día en la Bretaña fue para conocer Vannes, la península de Conleau y el Golfo de Morbihan a través de un paseo en barco de una duración de tres horas aproximadamente. Me sorprendió la vida que emergía de ese golfo, pequeñas playas y lugares de baño rebosantes de familias, multitud de embarcaciones de recreo, deportes náuticos, pequeñas islas repletas de árboles… Os dejo un vídeo de IGTV sobre Vannes AQUÍ y otro sobre el Golfo de Morbihan AQUÍ

Vannes Instagram

A nuestro regreso a la estación marítima de Vannes partimos rumbo al aeropuerto de Nantes donde tomaríamos nuestro vuelo de regreso a España.

Una experiencia fantástica, descubriendo un lugar que me sorprendió grátamente donde historia, gastronomía y el ocio están asegurados. Buenos hoteles y restaurantes, gente muy atenta y simpática y precios correctos. La Bretaña francesa es, sin duda, un lugar que no puedes perderte.

Gabriel Samper @kainxs